PLD en una difícil coyuntura electoral

Con los fuertes ataques al candidato y partido opositor, el PLD se arriesga a destruir el camino de entendimiento con un posible gobierno del Partido Revolucionario Moderno (PRM), y apuesta todas sus municiones a tratar de lograr una segunda vuelta electoral, con un tercer líder que no ha dado las más mínimas señales de que apoyaría al candidato presidencial del PLD.

Por primera vez en los últimos 16 años el PLD se ve amenazado de salir del poder y no ocupa una holgada posición en las mediciones electorales.

El partido oficial ha tomado como bandera la lucha contra el narcotráfico, atacando a candidatos y dirigentes del PRM a los que se les acusa de estar ligados a negocios ilícitos.

Esta es una carta que apuesta al daño que podría hacer a menos de una semana para las elecciones esta segunda ola de ataques al candidato presidencial opositor Luis Abinader, y al arraigado sentimiento de cambio y la decisión de votar por esa candidatura que han expresado ciudadanos en las encuestas como la Greenberg-Diario Libre.

La respuesta del PRM ha sido la de acusar al PLD de utilizar el Ministerio Público para buscar a personas con esas acusaciones de manera selectiva para tratar de perjudicarlos electoralmente, a la vez que le señala los vínculos y complicidad con otros acusados de narcotráfico.

Al mismo tiempo, el partido gobernante acusa sistemáticamente al PRM de tener un plan para no reconocer los resultados electorales si éstos no le favorecen el próximo 5 de julio y Gonzalo Castillo hace público un documento de compromiso con el respeto a los comicios.

Los ases bajo la manga

Como as bajo la manga, el presidente Danilo Medina ha salido al ruedo asumiendo el rol de líder supremo de esa organización, buscando revertir el efecto que pudieran tener en las tropas moradas las encuestas de la semana pasada, alertando sobre la importante de tener mayoría en el Congreso Nacional y apoyándose en el trabajo de asistencialismo social que realizó el candidato presidencial Gonzalo Castillo en la pandemia.

El PLD sacó su primer as con la selección de la vicepresidenta Margarita Cedeño como compañera de fórmula del candidato presidencial Gonzalo Castillo, con lo que buscó atraer peledeístas dudosos que no dieron el paso a la Fuerza del Pueblo.

Pero el expresidente Fernández ha demostrado que es un hueso duro de roer y mantiene un voto duro y leal que oscila entre 8% y 11% según las recientes encuestas reconocidas, tomando en cuenta que viene de un combate cuerpo a cuerpo en unas primarias en las que hubo un empate técnico.

En las últimas semanas se vio un intento de suavizar al expresidente Fernández y acercarlo al PLD para tenerlo como aliado en una eventual segunda vuelta, pero la respuesta del exmandatario fue una andanada de comentarios negativos contra el candidato del partido oficial, cada vez que tiene la oportunidad de hablar en una entrevista o acto público.

Al cerrarse esa puerta, la dirección del PLD ha optado por enarbolar la simbología partidaria, que había estado en un segundo plano durante toda la campa gráfica y audiovisual del candidato presidencial, motivada por lo afectada que ha resultado la marca después de 16 años corridos de gobierno y una división política reciente cuyas heridas están frescas.

Lucha por mantener control del Congreso

"Los partidos divididos no ganan elecciones", sentenció el pasado fin de semana el presidente Danilo Medina, apelando a la compactación del voto peledeísta.

Producto de esa división y el crecimiento del bloque de diputados del PRM, sin haber ido a las elecciones el PLD probó la dureza de gobernar con una parte del Congreso en contra, perdiendo el control en la Cámara de Diputados, que se convirtió en la piedra en el zapato del partido gobernante para aprobar los estados de emergencia durante la pandemia.

Medina reconoció que ya les era muy difícil lograr los votos para aprobar esas solicitudes en la Cámara de Diputados, y conoce lo vital que es mantener una matrícula importante en el Congreso Nacional, tanto para el que gobierna como para las negociaciones políticas con un gobierno adverso.

El mandatario se ha desplazado por Azua, San José de Ocoa, Peravia, Puerto Plata, Santiago, La Vega, Espaillat, el Distrito Nacional, Dajabón, Santiago Rodríguez, y Valverde, provincias en las que en su mayoría la oposición tiene un buen posicionamiento electoral.

Medina volvió anoche a Santiago, dejando claro la importancia de esta plaza que la oposición da como ganada con Eduardo Estrella como candidato a senador.